viernes 23 de diciembre de 2011

El peligro de ser "hijos de luz"



¿Alguna vez, cuando leíste Efesios 5:1 te dieron ganas de brillar como un hijo de luz debería brillar?
Aquí te comparto un pensamiento que publicamos en el blog de la iglesia.
Podés leerlo aquí.
Un abrazo!!!!!!

martes 13 de septiembre de 2011

Put the test to the test

Put your dream to the test, by John C. Maxwell is a really useful book. In fact, it is so good that we made a whole Sermon Series at our church based in the book. Why? Because a dream "planted" from God into your heart is also a promise! Thus the importance of finding your dream, put it to the test and chase it.
This book came into my hands in a time of transition.
My wife and I have been half-time--planting-pastoring for 2 years a little church in Guatemala, Central America, and have beginning to dream about having more time for church. This book helped us to put a lot of dreams on the table and slowly but surely take a lot of those dreams out of the table, since they were pure fantasies and not dreams. There lies the power of these pages!
I mean, if you ask me to recommend you this book in one sentence, giving you just one reason to believe that this book has the potential to fire up you heart, it will be this: "Dreams are not enemies with reality! Fantasies are!"
That's huge!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Maxwell asks 10 questions and you're supposed to answer 'yes' to all of them. If your 10 answers are affirmative, then you may come to achieve your dream. If just one question is answered 'no', you have some homework to do in order to turn that 'no' into a 'yes'. Those 10 simple yeses are the difference between a dream and a fantasy.
Remember the 'dreams on the table' that I told you about? Well, the 'dreams' that had to be taken out weren't dreams but fantasies. 'Put your dream to the test' teaches you how to know the difference and challenges you to pursuit what your life has been promised by God in the form of a dream!
Read this book, discover your dream, put it to the test and conquer it!

martes 2 de agosto de 2011

¿Candidato o plan de trabajo?

En estos tiempos de fascinación politiquera, muchos dicen que no tenés que votar por la "persona" que sale en la foto y que tampoco regalés tu voto en base a las promesas. Que, en cambio, tenés que informarte, tenés que conocer el plan de gobierno y las propuestas que cada candidato trae respecto a cada problema del país.

Sólo entonces es que ya podés votar por el plan de trabajo que tenga las mejores posibilidades de éxito o que vaya acorde a tu línea de pensamiento.
En resumen, dicen que no debo votar ni por la persona ni por las promesas, sino por el plan de trabajo.
Sin embargo, en mi cabecita hay una idea persistente: Un plan de trabajo de un candidato presidencial es una promesa ¿no? Es decir, técnicamente, un plan de trabajo no es más que un montón de promesas. ¿Por qué? Porque nada de eso se está haciendo, sino que se hará... digamos.

Así que, votar por el plan de trabajo es votar por un montón de promesas.

Ahora bien, cuando encontrás un "plan de trabajo" que parece que puede funcionar... tenés que confiar en que la o las personas detrás de dicho documento harán hasta lo imposible por convertir ese montón de teorías en un montón de prácticas exitosas. Y si necesitás confiar en que la persona "cumpla" su "plan de trabajo", entonces necesitás confiar en la persona, así que, al final, sí votás por la persona.

Ahora imagina que nuestro sistema de gobierno dejara a las "personas/candidatos" fuera de la ecuación de gobierno y sólo votáramos por "planes de trabajo" (es decir "promesas"). Aún así, tendría que haber una comisión o un comité o un ministerio o que trabajara por hacer que ese plan de trabajo llegue a convertirse en una realidad. De nuevo: Gente.

Y si a ese grupo le asignás un grupo de gente que lo audite, tenés que confiar en que los que cuidan a los que ejecutan, lo hagan honestamente. De nuevo: Gente.

Y si a este otro grupo les asignás más personas que los fiscalicen, la historia se repite. De nuevo: Gente.

Los planes de trabajo no se dejan corromper. Las personas sí. Y es por esto por lo que necesitamos gente en la que podamos confiar y no sólo planes de trabajo.
Sin menospreciar las promesas –o lo que es lo mismo, el plan de gobierno–, lo más importante es la persona ya que sin la persona, el plan no se puede ejecutar.

Así que, aunque mi forma de pensar puede ser un poco simplista (y no por eso deja de ser profunda) mi problema en estas elecciones presidenciales no nace de la falta de "planes de trabajo", ya que todos dicen más o menos lo mismo y todos funcionan igualmente bien (en teoría).

Mi problema nace de la ausencia de esa persona en la que puedo depositar mi confianza a través de una X en una papeleta.

lunes 27 de junio de 2011

Money secrets of the Amish, by Lorilee Craker


I'm from Guatemala (and still living there) and I've been intrigued by the Amish community and their practical beliefs, so I thought this book would be a great opportunity in order to get to know them better. At least, the kind of "knowing" that one can get trough a book.
Since I've been interested in them, the money-saving practices wasn't a surprise and I wasn't that hard to convince that the Amish point of view is correct. Really correct.
However, the thing that surprised me was the 'cheap-ways' around a lot of their life.
I know that 'cheap' isn't a fair term but that's the best adjective that I could find, that really can explain how the Amish ways look from this side of the fence. I mean, my wife and I try to be really good managers of God's blessings in our life, but come on! 'Repairing' the car with dock tape when you can make or pay a real job?
The book showed  me where I'm standing: If you can afford something... well... buy it! The big question, at least for me, is: Can you really afford it? And that means: Buying that or really-repairing that, would be an obstacle in your walk with God or will get you or your family in trouble? If the answer to that question is a 'yes', then you can't really afford what you wanted to buy.
I mean, I don't believe in the prosperity gospel but I don't believe in the the poverty gospel either!
This book might be a good 'get to know the Amish money ways' guide, but I think that, for the common people that want to get out of debt and want to get control of their finance... well... it's a little scary.
Even for people in my country, where the 'Amish way' about use and re-use stuff is almost 'our way'... it's a little scary and radical way of life.
Sorry.

martes 14 de junio de 2011

¿Por qué alabamos?

"Redimidos"... ¡Qué nombre el que nos da la Biblia!
Cuando pienso en este término, pienso en alguien que ha sido secuestrado y rescatado, y es esa imagen la que me impacta, porque alguien que ha sido secuestrado no necesita música relajante, pastillas antidepresivas o pláticas motivacionales; un secuestrado necesita ser rescatado y punto. No importa cómo, no importa cuándo y no importa dónde. Simplemente necesita que alguien lo libere.
Además, un secuestrado no decide quién lo salvará, cómo ni dónde lo hará. Un secuestrado no puede hacer nada más que esperar que la libertad llegue y, cuando llega, ni siquiera puede decidir si quiere ser libre o no; esto es lo que me fascina de este término: "Redimidos".
A veces hablamos de "aceptar a Cristo" pero la verdad es que nosotros no tenemos nada que aceptar y no podemos "encontrar" al Señor, porque estamos presos.
Nosotros sólo podemos esperar, en nuestra cautividad, a que la mano de Dios llegue y nos libere.
Tampoco podemos escoger cómo ni dónde lo hará. Puede ser de noche o de día, en una iglesia, en el cine o en la camioneta, por boca de un pastor, un evangelista o un amigo.
Es más, un redimido sólo se da cuenta de que su cautividad en el momento en que el Libertador llega a liberarlo.
¡Y es por eso que, al ver la incapacidad en la que estábamos sumidos, la única reacción natural de los redimidos sea cantar y alabar a Aquel que nos liberó!