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jueves, 30 de septiembre de 2010

El Secreto para hacer crecer tu fe • The Secret to increase your faith

ESPAÑOL (for english just scroll down)
¿Has visto esos anuncios de TV en donde te dan fórmulas mágicas para bajar de peso sin hacer ejercicio o en donde te venden un cepillo de pelo con una lucecita para que ya no seás pelón?
¿Te ha quedado la sensación de que todo eso es tan fácil que no puede ser cierto? Pues a mí también.
Sin embargo, hoy quiero compartirte algo que encontré en la Biblia: El Secreto para aumentar tu fe, para perfeccionarla, para fortalecerla.
¿Te gustaría saberlo?
Pues aquí va:
En Santiago 2:22 dice lo siguiente: "¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?"
¿Lo notaste? La fe "se perfeccionó" por las obras.
Muchos esperamos a tener más fe para hacer cosas para Dios, cuando, la verdad, es que hacer cosas para Dios es lo que te hace tener más fe.
Es como si yo dijera: "Cuando esté musculoso, entonces iré al gimnasio." ¡No!
Hay que ir al gimnasio para estar musculoso! Y no importa si al principio no hacés "bien" las cosas (y en verdad no las harás bien), porque lo importante es hacer algo. La "perfección" se alcanzará con el tiempo y la continua práctica.
Así que, ya basta de pedirle a Dios: "Dame más fe", "Fortalece mi fe", "Aumenta mi fe".
En cambio, comencemos a hacer cosas para lograr perfeccionar la fe y al irse perfeccionando la fe, también mejoraremos en las cosas que estamos haciendo.
¿No tenés ganas de alabar? ¡Entonces alabá!
¿No tenés ganas de hablar con Dios? ¡Entonces hablá con Dios!
¿Estás frente a un mar abierto y te da miedo atravesarlo caminando? ¡Entonces comenzá a caminar para lograr atravesarlo!
La fe es un músculo espiritual. ¡Ya no esperés a que esté fuerte para ponerlo en acción sino ponelo en acción para que se fortalezca!
¿Querés más fe? ¡Entonces hacé!


PD. Los anuncios que te prometen lograr algo sin hacer nada... en verdad son mentira.






ENGLISH
Have you seen those TV Ads promising magic formulas for losing weight without working out or those that sells you a hair brush with a little light for you can have hair again?
Have those ads left you a 'is so easy that it must be a lie' sensation? I've felt the same way!
However, I want to share something that I've found in the Bible: The Secret to increase your faith, to make it perfect, to make it stronger.
Would you like to know the secret?
Then, here it goes:
In James 2:22 we read this: 'Seest thou how faith wrought with his works, and by works was faith made perfect?'
Did you notice? Faith 'was made perfect' by doing works.
A lot of us are sited waiting for 'more faith' to start working for God but, the truth is that do something will make your faith stronger and bigger.
The thing is as if I would say: 'You know what? When I get stronger then I'll go to the gym'. No! I have to hit the gym so I can get stronger! And it doesn't matter if you make it 'wrong' at the start (and you will make it some kind of wrong); the important thing is to do something because the perfection will come with the continue practicing.
So, let's stop asking God: 'Give me more faith', 'Make my faith stronger', 'Increase my faith'.
Instead, let's begin to do, so we make our faith perfect and as faith becomes stronger, then our works will become better too.
Don't feel like worshiping? Then worship!
Don't want to talk to God? Then talk to God!
Are you in front of an open sea and are you afraid of foot crossing it? Then cross it!
Faith is a spiritual muscle! Don't wait until it become stronger to start using it!
Want more faith? Do some work!

PS. The ads that promise to accomplish something by doing nothing... really are a lie.

jueves, 29 de octubre de 2009

Los "tropiezos"

El crecimiento espiritual de una persona también puede notarse en las cosas que le duelen. Es decir, cosas que antes no le importaban, ahora le causan dolor e intenta solucionarlas.
Por ejemplo: todo cristiano, en algún momento, será tropiezo para alguien que llega a la iglesia por primera vez. El visitante quizá diga que no regresará porque no lo saludaron, o porque no le sonrieron, o porque no le gustó la forma de alabar de quien estaba a su lado, o porque le molestó que hubieran niños que le quitaban la atención. Y aunque todos los argumentos de este tipo pueden ser válidos, al final terminan siendo pretextos, pues nada de eso es razón suficiente y verdadera para alejarse de Dios. Además, sabemos por experiencia que muchas personas que visitan una iglesia por primera vez, van buscando una excusa para no volver una segunda.
Sin embargo, hoy quiero hablar de los cristianos a quienes les toca asumir el papel de "tropiezo". Esos cristianos que están del otro lado de la excusa: aquel que no cantó como el visitante quería, aquel voluntario que no saludó como la visita esperaba o aquella mamá que no logró que su hijo de 4 años se comportara como todo un señor de 40.
El hecho es este: hace unos meses, el cristiano que habría reaccionado con indignación o indiferencia, pero que hoy se duele por haber "sido" la excusa perfecta para que quien no se quiere acercar a Dios siga viviendo lejos de él... ¡Ese cristiano ha crecido!
Hoy, esa persona no es la misma persona, gracias a la obra transformadora de Dios en su vida.
Y eso es algo precioso y es suficiente motivo para celebrar.
A todos ustedes que les ha tocado vivir de "este" lado de la "excusa" y les ha dolido y se han dado a la tarea de pensar frenéticamente en la forma de solucionarlo... ¡Felicitaciones!
¡Dios los ama! ¡Sigan adelante!

lunes, 26 de octubre de 2009

Hagámoslo al revés • Let's do it backwards


ESPAÑOL
Pasó el sábado en la tarde. Los músicos de la iglesia estaban ensayando a las 3:00pm y de pronto apareció un caballero en la puerta de la iglesia (que está ubicada en la planta baja de un edificio) y preguntó que "¿dentro de cuánto tiempo terminaríamos con nuestro ruido?".
Luego de pedirle a los músicos que se detuvieran un rato para poder escuchar al señor que estaba en la puerta, le dije con toda calma: "¿Perdón?"
Entonces replanetó su pregunta: "¿Dentro de cuánto tiempo van a terminar su ensayo?"
Luego de responderle, se despidió y se fue. Nosotros, en cambio, nos quedamos y luego del ensayo nos pusimos de acuerdo para comenzar a ensayar en nuestra casa, para no molestar a los vecinos que quieren descansar el sábado por la tarde. Además, la casa en la que estamos viviendo tiene espacio extra y permite mantener el "ruido" bajo cierto control.
En este punto, varias personas me dijeron que no moviéramos el ensayo porque 1) estábamos pagando un alquiler y eso nos daba derechos, 2) los dueños del edificio sabían que estaban alquilando el lugar para una iglesia y eso significaba música y ensayos, y 3) el caballero que llegó a pedirnos silencio quería descansar porque estaba crudo.
Los puntos son razonables, pero algo en nosotros (Virginia y yo) nos seguía diciendo que lo mejor era pensar al revés, hacer las cosas ilógicamente y estar dispuestos a que la banda de la iglesia ensayara en otro lugar para que un borracho pudiera tener su tan anhelado descanso.
Entonces, al siguiente día, domingo, el "borracho" llegó al servicio a pedirnos oración. Quería volver a los caminos de Dios, quería seguir a Jesús, quería volver a activarse en una iglesia, quería ser libre.
Oramos por él y esperamos con fe que su vida se haya encarrilado hacia Jesús.
¿Se entiende mi punto?
Cristo estuvo dispuesto a venir a morir para que un montón de borrachos, mentirosos, drogadictos, pornoadictos, trabajólicos, maltratadores, etc., tuviéramos nuestro tan anhelado descanso. Hizo las cosas al revés. Se fue en contra de toda lógica. ¿Podremos nosotros, la Iglesia, hacer lo mismo? ¿Nos atrevemos?

ENGLISH
It happened last saturday. The church's band was rehearsing at 3:00pm and suddenly a man showed up at the door (the church is placed in the 1st. floor of an apartment building) asking: 'How much time will you be doing this noise?'.
After asking the band to stop for a moment, I told him with calm: 'Excuse me?'
So he rephrased his question: 'How much time will you be rehearsing?'
After getting an answer, he said bye and left. But we stay and made plans, after the rehearsal, to to practice in other place (our house) in order to not bother the neighbors that want to get some rest on saturday afternoons. Besides, our house has some extra room and the noise handling is better there.
So, at this point, a few people told me that we shouldn't move because 1) we were paying rent for the church's local and that gives us some rights, 2) the building owner knew that we were going to plant a church there and it meant music and noise, and 3) the gentleman who asked us for silence wanted to rest the hangover.
Those were reasonable points but something kept telling us (Virginia and I) that it was better to do things backwards, go against logic and be willing to change the church's band rehearsing place so a drunk could have his rest.
Then, the next day, the man showed up at church and asked for prayer. He wanted to go back to God. He wanted to follow Jesus. He wanted to be active again in a church. He wanted to be free! So we prayed and we're hoping with faith that his life is now re-railed to Jesus.
Do you see my point?
Christ was willing to come and die so a lot of drunks, drug junkies, porn addicts, workholics, abusers, etc., could have our rest. He did everything backwards. He went against all logic. Could we, the Church, do the same? Could we dare?

lunes, 24 de agosto de 2009

MENOS MERCADO. MÁS TEMPLO.

Juan 2:13-19

Lo primero es lo primero. Tomate 45 segundos para leer este pasaje.

¿Lo leíste? Bien, sigamos con algo que nos ayudará a entender mejor las cosas:

EL CONTEXTO

El lugar era un mercado “religioso” ya que lo que se vendía en él eran animales para los sacrificios que se hacían en el Templo. Imaginen un mercado lleno de animales, bueyes y ovejas, entre otros, con sus ruidos característicos y con sus olores característicos. A eso, agréguenle el olor de los humanos y el calor del día en Jerusalén. Ahora, súmenle a la ecuación un montón de cambistas y tenemos una sopa de olores, sabores, sonidos y sensaciones que sólo se encuentran en un mercado. Un escándalo para los sentidos.

Pero esperen… ¿por qué habían cambistas? Bueno, porque se acercaba la Pascua, una de las fiestas más importantes para Israel y eso atraía a judíos de todo el mundo para venir a realizar sus sacrificios en el Templo. Los cambistas, entonces, eran necesarios pues quienes venían de afuera, traían consigo el tipo de moneda de su ciudad.

EL LUGAR

Ahora bien, Jesús decide ir al Templo a adorar y se encuentra con ese mercado, que no habría sido tan problemático, si no hubiera estado en el atrio del Templo; un patio muy grande que ya formaba parte de la construcción sagrada. Así que, el problema del mercado religioso no era precisamente el mercado, sino el lugar en el que estaba porque ese lugar no era para vender, regatear, a veces estafar, robar, etc. Porque, aceptémoslo, todo ese tipo de cosas pasan en un mercado de este tipo.

Además, es imposible que ese mercado se haya instalado ahí de la noche a la mañana. Lo más probable es que los mercaderes y cambistas se fueron acercando poco a poco a la puerta del atrio hasta que alguno entró y, como no se lo impidieron, se metió un poco más. Y detrás de este, otro. Y detrás de este, otro. Hasta que, eventualmente, todo el mercado religioso había sido instalado dentro del Templo.

EL AZOTE

Así que, Jesús entra en el lugar, compra y toma unas cuerdas (no lo sabemos) y se va a un rincón. Contemplando la escena. Viendo lo que pasa. Sintiendo un malestar en la boca del estómago. Comienza a fabricarse un látigo, un azote, un chicote. Y se toma su tiempo, mientras siente que el enojo se va acumulando en su interior.

EL CELO

Por fin, Jesús termina su látigo y explota. Suelta los animales, voltea las mesas de los cambistas esparciendo las monedas por el suelo. Les arruina el negocio. Los intimida. Y no olvidemos que esta gente era gente dura, pero por alguna razón no opusieron resistencia. ¿Por qué? Quizá porque sabían en su interior que aquello que hacían estaba mal, pero creo que más que eso, era porque sabían quién era Jesús, sabían de lo que era capaz. Sabían que si él podía sacar de la tumba a Lázaro, podía enviar a cualquiera de ellos a esa misma tumba con una sola palabra. Lo sabían. Pero, además, creo que en ese día, los mercaderes y cambistas vieron que Dios mismo los había agarrado con las manos en las cabras, con las manos en las ovejas, y lo tenían frente a frente, con un látigo en las manos y el enojo en los ojos. Y sintieron la mirada de ira de Dios. Y no pudieron oponer resistencia. ¿Quién podría?

Pero ¿por qué se enojó tanto Jesús? Bueno, porque ese lugar, era la casa de su Padre y a Dios no le agrada que la gente haga algo sólo por quedar bien. ¿Y esto qué tiene que ver con lo que estamos hablando? ¡Pues mucho! Veamos, Dios había estipulado que para la fiesta de la Pascua, se debían hacer ciertos sacrificios, así que las personas debían tener ciertos animales en sus casas y criarlos durante cierto tiempo para luego emprender el viaje a Jerusalén. Con animales y todo. Así que, obviamente, con un mercado estratégicamente puesto dentro del Templo, toda esa “carga extra” se sacaba de la ecuación. El mercado era conveniente, a menos que quisieras hacer las cosas como de verdad Dios quería que las hicieras, es decir, que te esforzaras. Entonces, podemos decir que el mercado religioso le facilitó la vida a todos aquellos que querían que se les facilitara la vida, a todos los que querían cumplir con los sacrificios, pero que sólo lo hacían por quedar bien, por requisito, porque nimodo. Y si hay algo que enoja a Dios, es el compromiso a medias. Y no lo va a soportar en su casa. Punto.

NOSOTROS

Ahora bien, en ese tiempo, Dios habitaba en ese Templo pero ahora, gracias al sacrificio de Cristo en la cruz, Dios vive en los corazones de quienes se entregan a él. El “templo”, hoy en día, somos nosotros. Y las preguntas, seguro, ya las estás pensando, así que las voy a hacer: ¿Hay algún mercado religioso en ese templo que es tu corazón? ¿Hay algo que hacés sólo por quedar bien y no porque lo disfrutés? ¿Vas a la iglesia sólo porque no tenés nada mejor que hacer o vas porque es imposible hallar algo mejor? ¿Le cantás a Dios porque hay que hacerlo o porque te gusta hacerlo? ¿Le cantás por quedar bien o le cantás porque te encanta hacerlo? Según como respondás a ese tipo de preguntas, será tu corazón y todos, leeme bien, todos tenemos mercados religiosos en alguna parte del “templo” que somos.

Pero Jesús quiere que seamos menos mercado y más templo. Y al encontrar ese lugar en el que existe un mercado religioso en nuestro interior, tenemos dos opciones: esperar a que Cristo termine de fabricar su látigo o tomar nosotros mismos ese mercado y desecharlo de nuestro corazón para dejar a Jesús con un látigo sin usar.

Y si estás viviendo “en pecado” (como decís que “dicen”) y Dios te sigue “bendiciendo” quizá no sea porque le agrada tu forma de vivir, sino porque aún no ha terminado el látigo. Ahora lo sabés y sólo queda que, bueno, cómo decirlo, escojás qué vas a ser para Dios: Menos mercado. Más templo.

La decisión es tuya.

jueves, 16 de julio de 2009

LA ILUSION DE LA EMOCION

Hace unos días vino a Guatemala el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya. Visita que conicidió con una manifestación en la que los pobladores de San Juan Sacatépequez le exigían al Gobierno que detuviera el desarrollo de la planta que una cementera lleva a cabo en esa localidad. En medio de todo esto, llegó Zelaya y los manifestantes (que muy probablemente votaron por Álvaro Colom para presidente) comenzaron a gritar: "¡Zelaya para presidente de Guate!"
Y creo que eso evidencia el problema con tomar una decisión movido por la emoción. Este tipo de elección nunca podrá sostenerse ante el paso del tiempo porque la emoción depende de lo que esté pasando alrededor, incluso si me están mintiendo, pero me están diciendo lo que yo quiero oir, la emoción tomará la decisión equivocada.
¿No hacemos esto también en cuanto a Dios? Es por eso que las decisiones más importantes de la vida no deberían tomarse por completo el domingo, sino esperar a que llegue el miércoles o jueves, cuando lo "más santo" de nuestra semana ya quedó atrás, en la iglesia (donde usualmente dejamos a Dios). 
Una decisión que comienza en el sermón del domingo pero que, luego de meditación y una buena dosis de realidad diaria, termina de tomarse varios días después, es una decisión mucho más confiable y tiene más probabilidades de impactar de forma verdadera nuestra vida.
Ya lo dijo Jesús: "Hay quienes reciben con gozo el mensaje, pero luego los afanes de este mundo los asfixian." La ilusión de la emoción es poderosa, pero no es más que eso: una ilusión que se desvanece como vapor al primer viento del día. Por eso es que tantos y tantos en las iglesias, toman decisiones y luego, en el primer problema, en la primera encrucijada, en el primer "costo" de esa decisión... se retractan sin siquiera darse cuenta.
Debemos recibir el mensaje con gozo, es cierto, pero meditarlo en nuestro corazón durante el resto de la semana. Eso es lo que Dios nos dice una y otra vez, por ejemplo, a lo largo del libro de Proverbios.