La Iglesia cristiana en el mundo y a través de la historia, ha estado plagada de cristianos que parecieran sacados de una de las mejores leyendas guatemaltecas. Cristianos desanimados, cristianos que viven detrás de una máscara, cristianos que no cumplen con lo que dicen creer, cristianos que se sienten en una cárcel cuando se acercan a Dios y cristianos que no asumen su responsabilidad dentro de este organismo que llamamos “Iglesia”.
Esos “cristianos” son lo que llamamos “los espantos de la Iglesia”. Entes que rondan en todas las congregaciones y cuya presencia no pasa desapercibida. Están ahí y a veces se “ganan” a muchos otros cristianos y los convierten en réplicas de ellos mismos.
Por eso hicimos esta serie, porque queremos que cada uno de nosotros pueda analizarse y (en caso de que se vea como un “sombrerón”, un “cadejo” o una “tatuana”, o encuentre rastros “fantasmales” en su propia vida) haga los cambios necesarios para que estos personajes pasen a ser, verdaderamente, leyendas del pasado, historias de lo que antes éramos, pero que ya no somos.
EL CADEJO
En pocas palabras y con algunas variaciones según la región en donde se cuente la historia, la leyenda del cadejo es esta: Un perro negro, con los ojos como de fuego, que le hace compañía a los borrachos (pero no a todos los borrachos) mientras caminan de regreso a casa.
No sé a ustedes, pero esta historia siempre me hizo preguntarme varias cosas y eso usaremos hoy para aprender una valiosa lección:
¿POR QUÉ CUIDA SÓLO A LOS BORRACHOS?
Es decir ¿por qué no cuida a las mamás solteras que salen tarde de trabajar en un supermercado? ¿Qué tienen de especial los borrachos que seguro se acaban de quedar sin dinero para la comida de la casa?
Pues bien, ya que a menudo la respuesta más sencilla es la respuesta correcta, tomemos ese camino: Seguro que las atribuciones laborales del Cadejo, cuando lo contrataron, decían esto: Cuidar a los borrachos cuando caminan de regreso a casa.
Y el Cadejo cumplió con su trabajo pero, con el tiempo, se hizo notorio que nuestro amigo canino no tenía fervor para cumplir con sus tareas.
¿Fervor?
¡Sí!
Cuando uno tiene fervor para hacer algo, no necesita que le digan que haga más de lo que está haciendo, sino que simplemente hace más. ¡Y es así como se consigue un ascenso! ¡Haciendo más de lo que se espera de uno! ¡Haciendo más de lo que nuestra lista de atribuciones laborales especifica!
Y el Cadejo no sólo no estaba haciendo más, sino que estaba haciendo menos.
¿Cómo lo sé? Bueno…
¿POR QUÉ CUIDA SÓLO A ALGUNOS BORRACHOS?
La verdad es que el Cadejo no se le aparece a todos los borrachines ¿o si? Todos conocemos borrachos pero no todos los borrachos han visto al Cadejo y quienes lo han visto, no lo han visto en todas las ocasiones que se han puesto de color azul etílico.
¿Lo ves? El Cadejo está frustrado.
Y es que la frustración no sólo aparece cuando no lográs hacer algo sino que también se hace presente cuando sabés que podés hacer algo más pero no te dejan, cuando sabés que naciste para algo grande o importante, pero no encontrás la oportunidad para encaminar tu vida hacia ese gran destino.
Y cuando la frustración aparece, sólo nos puede llevar a uno de dos caminos: A) Hacer más, o B) Hacer menos. Y si hacés menos, te frustrás más y entonces hacés menos, y entonces te frustrás más, y entonces hacés menos… ¿captaste la idea?
Y cuando muchos de nosotros sabemos que podemos hacer más pero sabemos también que no estamos haciendo nada por lograr todo lo que nuestro potencial nos permite, nos frustramos y tomamos el camino B, al igual que el perrito negro.
Ahora bien, si dejáramos aquí el estudio, podríamos tirar la toalla porque aparentemente el Cadejo está en un espiral de frustración y no tiene salida. ¿Cierto?
¡Falso!
¿POR QUÉ LE BRILLAN LOS OJOS?
¡Por que tiene un fuego por dentro que lo está quemando! Un fuego que le dice que fue creado para algo mucho más importante que acompañar a unos borrachos por donde ellos decidan ir. Sabe que tiene un destino grande y aunque esa es la causa de su frustración, también puede ser el motor de su ascenso.
Y si vos o yo tenemos el “espíritu del Cadejo” en nuestro corazón, podemos encontrar nuestra mayor fortaleza en esa misma verdad: Nacimos para grandes cosas.
En Isaías 49:6 le dice Dios al profeta: “poca cosa es para mí que restaures a las tribus de Israel”, con lo que aprendemos que, para Dios ¡nuestros sueños más osados y nuestras metas más altas, son sólo el principio! Y en Jeremías 20:9 dice el otro profeta: “Había en mi interior un fuego que no pude apagar”. ¿Lo ves? Ese es el fuego de la llama que dice: “Vos naciste para mucho más de lo que te podés imaginar, así que no hagás menos, sino que hacé más, mucho más, no te detengás, no te frustrés como el Cadejo, no seás un Cadejo”.
¿CÓMO LOGRAR EL CAMBIO?
Bueno, esto es fácil y difícil al mismo tiempo porque el cambio debe hacerse en tu corazón, y aquí va la lección: Hay que cambiar el collar por una pechera.
Sencillo ¿cierto? Bueno, quizá no pero aquí va la explicación.
¿Has visto ese programa de Animal Planet que se llama “El Encantador de Perros”? Pues en una ocasión había una familia con un Husky Siberiano y cada vez que le ponían la pechera, el perro los arrastraba con todas sus fuerzas.
César Milán (el encantador de perros) explicó el motivo: Esa raza de perros fue creada para arrastrar trineos de nieve. Y ese “destino” está grabado tan profundamente en el ADN de la raza que, al sentir la pechera en su cuerpo, el Husky simplemente sentía que todo “encajaba” porque no había sido criado para acompañar sino para arrastrar.
DEJÁ DE SER EL CADEJO
Muy adentro, el Cadejo sabe que no fue creado para acompañar a los borrachos sino para llevarlos a casa y es eso mismo lo que lo apasiona y lo frustra.
Y vos… ¿has sido un Cadejo hasta ahora? Es hora de que entendás que fuiste hecho para mucho más y, sobre todo, es hora de que comencés a hacer mucho más. Es hora de que invirtás tu vida te arriesgués a ver hasta dónde podés llegar.
Fuiste creado para guiar a otros y no sólo para compañarlos. Fuiste creado para ser un guía y no un simple guardaespaldas.
Fuiste creado para grandes cosas… así que dejá atrás la frustración del cadejo y comenzá a vivir la vida para la que fuiste creado.

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